Mis padres vineron para verme esta fin de semana y pasamos muy buen ratito. Fue muy divertido mostrarles la ciudad y contarles de todo que suelo hacer. Llegaron el viernes por la mañana, y nos quedamos en su hotel. Tomamos un café y ellos se desayunaron en una cafetería a la cual voy mucho durante mis descansos de mis clases. En España, un desayuno y/o merienda muy tradicional se llama tostada con tomate, y es un barre de pan partido y tostado con aceite de oliva y salsa de tomate. Se lo pedí, y a ellos les encantaba. Por otro lado, mi padre no le gustaba el café porque aquí es muy diferente que en los EE.UU. y hay que ajustarse a como se lo hace. Un café, cuando se lo pide, es un espresso con leche, y para café negro hay que pedir un café solo que es un pequeño chupito del espresso. A mí me gusta el café con leche porque parece a un “latte”, pero él suele beber tazas grandes del café negro y por eso no se cayó bien el espresso. Después, paseábamos por todas partes de Granada—bajábamos hasta mi barrio, caminábamos por el lado del río, subíamos un poco por el Albayzín, y les mostraba muchos edificios, fuentes, y parques que visito con frecuencia. Además, entramos en la Capilla Real, en que no había estado antes. Es la capilla en que Los Reyes Católicos, Isabela y Ferdinand, están enterrados, y es un gran atracción de Granada, y por eso la disfruté mucho. Nos almorzamos en una plaza que me gusta mucho y para postre comimos helado de una tienda se llama “Tiggianni” que es lo mejor gelato de todo de la ciudad. Después, mi padre tuvo que dormir su siesta. A diferencia del café, es una tradición española a cual él no tenía que acostumbrarse. Para cenar, fuimos a dos de mis barres de tapas favoritos, Poë y Europa. En aquellos, las tapas están muy ricos y las bebidas no cuestan mucho, y por eso es una combinación muy bueno. Ellos todavía estaban muy cansados por el cambio de la hora y por viajando, y les quité para dormirse.
Esta fin de semana también fue el cumpleaños de mi amiga Megan, y después de irme de mis padres, les encontré a mis amigos para celebrar. Estábamos en unos barres y pubs, y después, fuimos a una lugar de “Shwarma” que es una de nuestras comidas favoritas en Granada. Eses lugares tienen carne cocino en un gran kebab y lo afeitan para coger ternero o pollo que ponen en una pita que también tiene vegetales y salsas ricas. Porque era su cumpleaños, los trabajadores quien los hacen dejaron que Megan lo hiciera su propia shwarma. Fue muy cómico y divertido, y ¡también se lo dieron gratis! Ellos iban a salir después a la discoteca, pero tuve que levantarme muy temprano la próxima mañana, y me fui para dormirme.
La razón que iba a levantarme tan temprano era que íbamos a la Alhambra, el viejo palacio y fortaleza musulmán. Fue la primera vez que la había visitado, porque voy a pasar por todo con mi clase de arte tres veces pero ya no lo había hecho. Fue muy interesantes—todos los jardines, edificios, y ornamentos eran maravillosos. Quiero volver con mi clase y aprender más de todo, porque aunque vi a todas partes, no sé mucho de ellas.
Aquella noche, cenábamos con mis “padres” españoles y los hijos. Fuimos a un restaurante se llamaba El Mirador de Morayma, y era muy bonito. Desde la mesa, se podía ver la Alhambra, iluminada para la noche. Fue una cena muy interesante. Mis dos pares de padres se llevaban muy bien, pero mis padres verdaderos no hablan nada de español y mi “madre,” Clara, y los hijos no hablan el ingles. Alejandro, el padre, habla un poco de ingles, pero a veces me confuso más cuando habla en ingles porque no es muy claro. Por eso, tenía que traducir por toda la noche, y fue mucho trabajo—ellos estaban haciendo bromas que mi cuello iba a dolerme por girarlo tanto. A pesar de eso, fue muy buena practica de la lengua, porque tenía que usar palabras que no suelo usar y no simplemente usar las frases a cuales estoy acostumbrado. Tenía que hacerlo otra vez la próxima día porque mis padres vinieron a mi piso para conocerlo. Clara hizo flan y bizcocho que estaban muy ricos y charlábamos por unos horas buenas. Mis padres aquí me recordaban mucho de mis padres verdaderos, y lo pude ver más durante nuestro tiempo juntos. Había una vez que mi madre y Clara dijeron la misma cosa en el mismo momento, pero una de ellas en ingles y la otra en español. Fue muy raro, pero me encantaba el rato que pasábamos juntos. Después, fuimos para helado con mis amigas de mi programa para que mis padres les conocieran. A mis padres y a mí nos alegría mucho que ellos se conocieran a mis amigas porque siempre hablo de ellas a mis padres y las han visto en fotos de facebook. Mis amigas, también, decían que mis padres son tan simpáticos y divertidos y todo, pero me pregunto si es a causa de les compraron helado…jaja.
Mis padres salieron la próxima mañana, pero voy a verlos en Madrid este fin de semana. Me gustaba mucho su visita porque a mí me encanta a Granada y quise que a ellos les encantara tanto como yo, y sigue lo que me dijeron, pienso que es así.
Wednesday, October 29, 2008
Monday, October 13, 2008
Un puente tranquilo
Este fin de semana, tuvimos un puente porque hoy (el lunes) es la celebración del día en que Colón encontró America. Por eso, muchos de mis amigos viajaban a otros países, pero para ahorrar dinero decidí a quedarme aquí. Además, no he pasado todo de un fin de semana aquí sin planes grandes, y quería conocer la ciudad un poco más. El miércoles, fuimos a una discoteca se llamaba Granada 10, y pasábamos buen rato bailando. Aquí, cuando se sale, hay una sistema típico que es muy diferente de algo que he hecho en los Estados Unidos. Usualmente, se va a unos barres de tapas entre 22’00 y 24’00 para comer. Después, vas a un pub, donde hay música para bailar, pero es mucho más pequeño que una discoteca y por eso la gente no baila mucho allá—más se usa como lugar para estar antes de ir a una discoteca. Este pasa porque nadie está en una discoteca hasta 2’30 o 3’00 por lo menos. Si se entra antes, suele ser vacío. Porque nadie entra hasta tan tarde, mucha gente se quedan en los discotecas hasta casi las siete por la mañana. ¡Que locura!
El jueves, fui a una reunión de amigos con quienes les conocí en mi iglesia. La fiesta estaba en un piso de una chica en un área de Granada en que no había estado antes. Era muy lejos de mi piso, pero caminé para ver todo mejor. Fue muy divertido y buena practica para mi español, porque no había ningún otro americano en la fiesta. Muchas veces, entre mis amigos y yo, es mucho más fácil hablar en ingles y aunque intentamos hablar español, hablemos ingles y no practicamos tanto. Con el grupo completamente español, por otro lado, tuve que hablar en español por toda la noche. Jugábamos unos juegos de fiesta como charadas. Lo más difícil era jugar “teléfono,” porque no es muy fácil entender todo cuando alguien habla despacio y claramente y cuando me cuchicheó de voz bajo y muy rápidamente, casi no podía entender nada. Todos me burlaban porque cada vez me equivocaba y decía la frase incorrecta. Por lo menos, lo hacía muy cómico.
La próxima día, teníamos unos deberes para hacer, y por eso unas amigas y yo fuimos a una biblioteca muy cerca de nuestros pisos. Después, fui a una tetería, una casa de té árabe, para tomar té, leer, escuchar a los sermones de Hope por “podcast” y tejer. Pasé la noche muy tranquila. La necesitaba porque casi cada noche salimos, y aunque hacemos muchas cosas divertidas, a veces necesito relajarme. Por el sábado, paseábamos por todo la cuidad para ver muchos lugares que nunca habíamos estado o por lo menos solamente habíamos estado por poco tiempo. Fuimos a un mercadillo donde se vendía todo que se podría imaginar. Había ropa de todos modos, zapatos, complementos, películas, fruta, dulces, frutos secos, y más. Comimos bocadillos en un parque bonito y fuimos a otra plaza donde había un festival medieval. Allí se vendía aún más cosas interesantes—muchos de artesanos locales. Después, subimos hasta el Alhambra para explorar los jardines y mirar buena vista de la ciudad, porque es el sitio más alto de Granada. Salimos por la noche hasta muy tarde, y nos divertimos mucho. Por el domingo, pasaba mucho tiempo con mi familia y cosas así. Ellos son muy simpáticos y me gusta vivir con ellos mucho. Ahora, estoy relajando por el día porque no tenemos clases, pero pienso que vamos a almorzarnos pronto. ¡Hasta luego!
El jueves, fui a una reunión de amigos con quienes les conocí en mi iglesia. La fiesta estaba en un piso de una chica en un área de Granada en que no había estado antes. Era muy lejos de mi piso, pero caminé para ver todo mejor. Fue muy divertido y buena practica para mi español, porque no había ningún otro americano en la fiesta. Muchas veces, entre mis amigos y yo, es mucho más fácil hablar en ingles y aunque intentamos hablar español, hablemos ingles y no practicamos tanto. Con el grupo completamente español, por otro lado, tuve que hablar en español por toda la noche. Jugábamos unos juegos de fiesta como charadas. Lo más difícil era jugar “teléfono,” porque no es muy fácil entender todo cuando alguien habla despacio y claramente y cuando me cuchicheó de voz bajo y muy rápidamente, casi no podía entender nada. Todos me burlaban porque cada vez me equivocaba y decía la frase incorrecta. Por lo menos, lo hacía muy cómico.
La próxima día, teníamos unos deberes para hacer, y por eso unas amigas y yo fuimos a una biblioteca muy cerca de nuestros pisos. Después, fui a una tetería, una casa de té árabe, para tomar té, leer, escuchar a los sermones de Hope por “podcast” y tejer. Pasé la noche muy tranquila. La necesitaba porque casi cada noche salimos, y aunque hacemos muchas cosas divertidas, a veces necesito relajarme. Por el sábado, paseábamos por todo la cuidad para ver muchos lugares que nunca habíamos estado o por lo menos solamente habíamos estado por poco tiempo. Fuimos a un mercadillo donde se vendía todo que se podría imaginar. Había ropa de todos modos, zapatos, complementos, películas, fruta, dulces, frutos secos, y más. Comimos bocadillos en un parque bonito y fuimos a otra plaza donde había un festival medieval. Allí se vendía aún más cosas interesantes—muchos de artesanos locales. Después, subimos hasta el Alhambra para explorar los jardines y mirar buena vista de la ciudad, porque es el sitio más alto de Granada. Salimos por la noche hasta muy tarde, y nos divertimos mucho. Por el domingo, pasaba mucho tiempo con mi familia y cosas así. Ellos son muy simpáticos y me gusta vivir con ellos mucho. Ahora, estoy relajando por el día porque no tenemos clases, pero pienso que vamos a almorzarnos pronto. ¡Hasta luego!
Friday, October 10, 2008
Thursday, October 9, 2008
¡¡¡Marruecos!!!
Menos que una semana después de ir a Madrid, salí otra vez con mi programa para Marruecos. Salimos el viernes y tomamos un autobús hacia Gibraltar. Allá estuvimos de pie en el lugar más al sur de la Península Ibérica, y podíamos ver a África. Subimos la piedra de Gibraltar, donde hay muchos monos raros que saltaban en la gente y olían muy mal. Entramos en una cueva, se llamaba “St. Michael’s Cave,” que era muy profunda. ¡Tenía muchos estalagmitas y estalactitas que eran más grande que yo! Era una cueva tan grande que habían construido un escenario en que hay conciertos, bodas (a mí no me gustaría tener una boda en una cueva, ¡qué rara!), obras de teatro, y más. Después de estar en la piedra, nos fuimos a la ciudad de Gibraltar para cenarnos. A mí, la ciudad parecía muy interesante, porque es inglesa pero es en el sur de España, y por eso hay un gran mezcla de culturas muy diferentes. Todo la gente hablaban inglés y español con un acento fuerte de Andalucía, y había gran pubs ingleses al lado de barres de tapas muy españolas. Porque vivimos en España y podemos ir a un bar de tapas cuando queremos, decidimos comer en un púb. Comimos “fish and chips,” que estaban muy buenos, y conocimos mucha gente de Gibraltar que nos contaba mucho de la ciudad en un mezcla de las dos idiomas que hablaban. Pasábamos una noche muy divertido, pero nos acostamos temprano porque salimos muy temprano por la mañana para Marruecos.
Estaba muy emocionada, porque había esperando ir desde me di la cuenta de que mi programa viajaría allá. Estábamos en grupos de quince personas con un guía, quien nos conocimos en el barco hacia Tánger. Él se llamaba Darren, y había pasado dos años en el cuerpo de paz en Chad y dos más en Marruecos. La organización con que viajábamos se llamaba “Morocco Exchange” y se fijaba en ayudar a estudiantes obtener mejor vista de la cultura marroquí. Por eso, aunque fuimos a muchos monumentos y lugares famosos del país, la mayor parte del viaje era para comprender la cultura. Desembarcamos en Tánger, donde fuimos a un mercado grande que tenía mucha comida arreglada en montañas grandes. Era muy bonita a mirar, pero el olor de olivas y carne crudo produjo náuseas a alguna gente. Además, recorremos por un centro de educación para mujeres que se llamaba Darna. Allá, ayudaban a las mujeres aprender escribir, leer, tejer, coser, cocinar, y algunas otras cosas que son muy útiles para encontrar trabajo. Hoy en día, hay un gran crisis de trabajos allá, y mucho de la población es desempleado. Por eso, muchas mujeres, si no son casadas, no pueden encontrar trabajo y tienen que mendigar o poner los hijos por la calle. Nos almorzamos en el centro de “kuskus” y vegetales, hecho por las mujeres allá. ¡Estaba tan rico—una de las comidas mejores que he comido desde he estado viajando! Además, tuvimos la oportunidad para hablar con unos estudiantes de la situación social de mujeres en Marruecos. Era un discusión muy fuerte e interesante. Había dos chicas, estudiantes de inglés en la universidad, quien sostenían que la situación de mujeres era muy libre y que se pueden hacer las mismas cosas de los hombres en el país. El chico, otro estudiante, estaba de acuerdo que mujeres se podían tener las mismas posiciones, pero él argüía que todavía la mayoría creía que el trabajo más importante para una mujer era crecer los niños y hacer cosas de la casa. Había mucho debate, pero me interesaba mucho que había muchas opiniones diferentes de la gente. Es algo en que no pienso mucho, pero es verdad que en cada cultura no solo hay un punto de vista para todos, y estaba muy alegre de que esta discusión me recordara de eso. Ellos hablaban un poco, también, de cómo muchos marroquíes pensaban de los estados unidos. Yo era correcta en pensar que ellos no le gustaba nuestro gobierno ni un poco, pero me sorprendió a aprender que ellos distinguían claramente entre la gente y el gobierno, y no le guardaban rencor a nosotros como individuos. Se pasaba la misma con todos con quienes conocimos en Marruecos, todos eran muy simpáticos y nos daban la bienvenida.
Esto llegaba a ser muy claro cuando llegamos a Rabat aquella noche. Nos quedamos con familias marroquíes, y la familia mía era muy simpático. Dos amigas y yo estábamos con la misma familia, que consistía en un padre, con quien nos conocimos una vez por solo unos segundos, dos hijas, y tres hijos. La madre no hablaban ni un palabra de inglés o español salvo “eat!” y “good!” Sabía algunas frases en francés, y aún menos en árabe, y las otras chican no sabían nada, y por eso comunicar con ella era un mezcla muy cómico de palabras aleatorias y gestos de los manos. A pesar de eso, ella era muy gracioso y sentimos muy en casa aunque no podíamos entender nada. Además, era Ramadán, y por eso nos daban comida aunque ellos no podían comer. A estar allá durante Ramadán era muy interesante, porque según la gente con quien hablé, muchos aspectos de la cultura cambiaban dramáticamente durante ese periodo. Por que todos comían por la noche, todos eran afuera mucho más tarde. Los hombres estaban en la mezquita por mucho tiempo, casi nunca los veíamos en casa. También, habían muchos programas por la televisión de niños leyendo el Corán—¡alguien me dijo que era programa en que se puede votar por quien lo leyó mejor, como American Idol! La casa en que nos quedamos era muy lujosa. Casi cada pared tenía azulejos muy ornamentado y había sofas por todas partes cubierto con tejas muy suaves y bonitas. Tenía un baño del oeste, y por eso teníamos mucha suerte porque muchos otros estudiantes tenían los baños turcos, que más o menos son solo un hoyo en el piso en que, después de usarlo, hay que tirar un balde de agua para limpiarlo.
Al principio de nuestra día en Rabat, fuimos a unas ruinas del viejo ciudad romano. Había muchos jardines bonitos también, y un fuente de fertilidad, de que era dicho que si tirara un huevo para alimentar las anguilas, se haría embarazada en un año o menos. No sé si lo creo, pero no tiré ningún huevo, ¡en caso de que hubiera un poco de verdad en la leyenda! También fuimos a un mausoleo de dos reyes marroquíes que era muy impresionante. Todos los edificios eran cubiertos en azulejos de cada color y moldes de yeso. Después, fuimos a un mercando grande, donde nos reunimos con estudiantes marroquíes quien nos mostraban el mercado. Lo más emocionante era que mi amiga Trena, quien asista también a Hope, está estudiando en Marruecos, y ¡nos encontramos en el mercado! Paseábamos por el mercado y compré muchas cosas, porque todo era muy barato y bonita. Se podía regatear para obtener mejor precio, y me gustaba hacerlo mucho porque era como un reto. Del mercado, volvemos a nuestra casa, y supimos que un amigo de Trena de su programa vivía con nuestra familia, pero él había estado en otra ciudad la noche anterior. Él le invitó a Trena a comer el "desayuno" (cuando empezaban a comer después del día de ayuno) con nosotros en casa. Era lo mejor porque podía pasar más tiempo con ella y también Trena y Tommy, el otro chico, podían hablar francés con la familia para hacer conversación mejor. Después, las chicas fuimos a una “hamam”, un baño árabe, para ducharnos. Era una sala grande con faucets para llenar baldes de agua muy caliente y se usaba baldes más pequeñas para echar el agua en el cuerpo. Era parecido a una “sauna” por la gran cantidad de vapor que había. Todos estábamos en la misma sala y era un poco raro a bañarme con muchas mujeres con quien no conocía, pero era un buen experiencia cultural.
El día siguiente, nos levantamos temprano para viajar para Chef Chouen, una ciudad en las montañas. Paramos en un pueblo muy pequeño donde visitábamos al campo de una familia. Charlamos con la familia por modo de traductor sobre la vida de granjeros allí. Era muy diferente de la vida en la ciudad—había muchos tradiciones más antiguos. Las chicas casi nunca continuaban con la escuela desde la edad de doce, porque las escuelas segundarias estaban muy lejos. Todos empezaban a ayudar en los campos cuando tenía muy pocos años, y lo más de los hijos en la familia iban a ser granjeros también. Nos almorzamos allí con bocadillos que habíamos traído y ellos nos prepararon lo mejor couscous que he comido en todo mi vida. Estaba muy sabroso y con muchísimos vegetales frescas. Entonces, como si ya no estábamos satisfechos, nos sirvieron té verde de menta y flores de naranjo. ¡Que rica! Pienso que intentaba a decir a la madre casi cien veces con señales de los manos tanto me gustaba, porque no podía expresarlo bastante. Paseábamos por los campos y jugábamos con los niños, y era muy relajado y bonito y casi perfecto. Me parecía ser una vida perfecta, pero sé que de verdad sería muy difícil. Una cosa muy interesante que supimos por medio de Darren después de salir, era cómo la calle que pasaba del paseo mayor hasta el pueblo llegaba a ser construido. El padre de la familia que conocimos tenía marida y con ella tuvieron unos hijos. Hace sobre ocho años, estaba embarazada otra vez pero murió durante el parto de cosa que habría estado prevenible si hubiera tenido acceso a un hospital con más facilidad. La abuela se enfadó muchísimo de la muerte tan innecesario de su nuera y luchaba mucho para hacer que el gobierno construyera el camino. Ella lo sonsiguió y es el camino por la cual entramos al pueblo aquella mañana. Me interesaba mucho, especialmente porque quiero ser obstetricion para ayudar en países y lugares así donde no hay buen acceso a cuidado medical. Me apoya mucho a perseguir con mi pasión porque supe que ese es algo que le importa a gente de los lugares.
Depués de estar en el campo, cambiamos de ambiente hasta la ciudad turística de Chef Chouen. Era muy bonita—todos los edificios eran blancos con puertas y postigos azules. Fuimos a nuestra ultima cena de Marruecos y nos divertimos mucho. La mañana siguiente, subimos por la ciudad para verla de un punto más alto. Era tan bonita, me encantaba ver todos los edificios pequeños entre los montañas grandes.
¡Marruecos era una de las vacaciones mejores que he pasado en mi vida! Voy a dejar de hablar de ella ahora, porque ya hay dos paganas y si todavía estás leyendo, estoy asombrado y shukran! (gracias en árabe).
Estaba muy emocionada, porque había esperando ir desde me di la cuenta de que mi programa viajaría allá. Estábamos en grupos de quince personas con un guía, quien nos conocimos en el barco hacia Tánger. Él se llamaba Darren, y había pasado dos años en el cuerpo de paz en Chad y dos más en Marruecos. La organización con que viajábamos se llamaba “Morocco Exchange” y se fijaba en ayudar a estudiantes obtener mejor vista de la cultura marroquí. Por eso, aunque fuimos a muchos monumentos y lugares famosos del país, la mayor parte del viaje era para comprender la cultura. Desembarcamos en Tánger, donde fuimos a un mercado grande que tenía mucha comida arreglada en montañas grandes. Era muy bonita a mirar, pero el olor de olivas y carne crudo produjo náuseas a alguna gente. Además, recorremos por un centro de educación para mujeres que se llamaba Darna. Allá, ayudaban a las mujeres aprender escribir, leer, tejer, coser, cocinar, y algunas otras cosas que son muy útiles para encontrar trabajo. Hoy en día, hay un gran crisis de trabajos allá, y mucho de la población es desempleado. Por eso, muchas mujeres, si no son casadas, no pueden encontrar trabajo y tienen que mendigar o poner los hijos por la calle. Nos almorzamos en el centro de “kuskus” y vegetales, hecho por las mujeres allá. ¡Estaba tan rico—una de las comidas mejores que he comido desde he estado viajando! Además, tuvimos la oportunidad para hablar con unos estudiantes de la situación social de mujeres en Marruecos. Era un discusión muy fuerte e interesante. Había dos chicas, estudiantes de inglés en la universidad, quien sostenían que la situación de mujeres era muy libre y que se pueden hacer las mismas cosas de los hombres en el país. El chico, otro estudiante, estaba de acuerdo que mujeres se podían tener las mismas posiciones, pero él argüía que todavía la mayoría creía que el trabajo más importante para una mujer era crecer los niños y hacer cosas de la casa. Había mucho debate, pero me interesaba mucho que había muchas opiniones diferentes de la gente. Es algo en que no pienso mucho, pero es verdad que en cada cultura no solo hay un punto de vista para todos, y estaba muy alegre de que esta discusión me recordara de eso. Ellos hablaban un poco, también, de cómo muchos marroquíes pensaban de los estados unidos. Yo era correcta en pensar que ellos no le gustaba nuestro gobierno ni un poco, pero me sorprendió a aprender que ellos distinguían claramente entre la gente y el gobierno, y no le guardaban rencor a nosotros como individuos. Se pasaba la misma con todos con quienes conocimos en Marruecos, todos eran muy simpáticos y nos daban la bienvenida.
Esto llegaba a ser muy claro cuando llegamos a Rabat aquella noche. Nos quedamos con familias marroquíes, y la familia mía era muy simpático. Dos amigas y yo estábamos con la misma familia, que consistía en un padre, con quien nos conocimos una vez por solo unos segundos, dos hijas, y tres hijos. La madre no hablaban ni un palabra de inglés o español salvo “eat!” y “good!” Sabía algunas frases en francés, y aún menos en árabe, y las otras chican no sabían nada, y por eso comunicar con ella era un mezcla muy cómico de palabras aleatorias y gestos de los manos. A pesar de eso, ella era muy gracioso y sentimos muy en casa aunque no podíamos entender nada. Además, era Ramadán, y por eso nos daban comida aunque ellos no podían comer. A estar allá durante Ramadán era muy interesante, porque según la gente con quien hablé, muchos aspectos de la cultura cambiaban dramáticamente durante ese periodo. Por que todos comían por la noche, todos eran afuera mucho más tarde. Los hombres estaban en la mezquita por mucho tiempo, casi nunca los veíamos en casa. También, habían muchos programas por la televisión de niños leyendo el Corán—¡alguien me dijo que era programa en que se puede votar por quien lo leyó mejor, como American Idol! La casa en que nos quedamos era muy lujosa. Casi cada pared tenía azulejos muy ornamentado y había sofas por todas partes cubierto con tejas muy suaves y bonitas. Tenía un baño del oeste, y por eso teníamos mucha suerte porque muchos otros estudiantes tenían los baños turcos, que más o menos son solo un hoyo en el piso en que, después de usarlo, hay que tirar un balde de agua para limpiarlo.
Al principio de nuestra día en Rabat, fuimos a unas ruinas del viejo ciudad romano. Había muchos jardines bonitos también, y un fuente de fertilidad, de que era dicho que si tirara un huevo para alimentar las anguilas, se haría embarazada en un año o menos. No sé si lo creo, pero no tiré ningún huevo, ¡en caso de que hubiera un poco de verdad en la leyenda! También fuimos a un mausoleo de dos reyes marroquíes que era muy impresionante. Todos los edificios eran cubiertos en azulejos de cada color y moldes de yeso. Después, fuimos a un mercando grande, donde nos reunimos con estudiantes marroquíes quien nos mostraban el mercado. Lo más emocionante era que mi amiga Trena, quien asista también a Hope, está estudiando en Marruecos, y ¡nos encontramos en el mercado! Paseábamos por el mercado y compré muchas cosas, porque todo era muy barato y bonita. Se podía regatear para obtener mejor precio, y me gustaba hacerlo mucho porque era como un reto. Del mercado, volvemos a nuestra casa, y supimos que un amigo de Trena de su programa vivía con nuestra familia, pero él había estado en otra ciudad la noche anterior. Él le invitó a Trena a comer el "desayuno" (cuando empezaban a comer después del día de ayuno) con nosotros en casa. Era lo mejor porque podía pasar más tiempo con ella y también Trena y Tommy, el otro chico, podían hablar francés con la familia para hacer conversación mejor. Después, las chicas fuimos a una “hamam”, un baño árabe, para ducharnos. Era una sala grande con faucets para llenar baldes de agua muy caliente y se usaba baldes más pequeñas para echar el agua en el cuerpo. Era parecido a una “sauna” por la gran cantidad de vapor que había. Todos estábamos en la misma sala y era un poco raro a bañarme con muchas mujeres con quien no conocía, pero era un buen experiencia cultural.
El día siguiente, nos levantamos temprano para viajar para Chef Chouen, una ciudad en las montañas. Paramos en un pueblo muy pequeño donde visitábamos al campo de una familia. Charlamos con la familia por modo de traductor sobre la vida de granjeros allí. Era muy diferente de la vida en la ciudad—había muchos tradiciones más antiguos. Las chicas casi nunca continuaban con la escuela desde la edad de doce, porque las escuelas segundarias estaban muy lejos. Todos empezaban a ayudar en los campos cuando tenía muy pocos años, y lo más de los hijos en la familia iban a ser granjeros también. Nos almorzamos allí con bocadillos que habíamos traído y ellos nos prepararon lo mejor couscous que he comido en todo mi vida. Estaba muy sabroso y con muchísimos vegetales frescas. Entonces, como si ya no estábamos satisfechos, nos sirvieron té verde de menta y flores de naranjo. ¡Que rica! Pienso que intentaba a decir a la madre casi cien veces con señales de los manos tanto me gustaba, porque no podía expresarlo bastante. Paseábamos por los campos y jugábamos con los niños, y era muy relajado y bonito y casi perfecto. Me parecía ser una vida perfecta, pero sé que de verdad sería muy difícil. Una cosa muy interesante que supimos por medio de Darren después de salir, era cómo la calle que pasaba del paseo mayor hasta el pueblo llegaba a ser construido. El padre de la familia que conocimos tenía marida y con ella tuvieron unos hijos. Hace sobre ocho años, estaba embarazada otra vez pero murió durante el parto de cosa que habría estado prevenible si hubiera tenido acceso a un hospital con más facilidad. La abuela se enfadó muchísimo de la muerte tan innecesario de su nuera y luchaba mucho para hacer que el gobierno construyera el camino. Ella lo sonsiguió y es el camino por la cual entramos al pueblo aquella mañana. Me interesaba mucho, especialmente porque quiero ser obstetricion para ayudar en países y lugares así donde no hay buen acceso a cuidado medical. Me apoya mucho a perseguir con mi pasión porque supe que ese es algo que le importa a gente de los lugares.
Depués de estar en el campo, cambiamos de ambiente hasta la ciudad turística de Chef Chouen. Era muy bonita—todos los edificios eran blancos con puertas y postigos azules. Fuimos a nuestra ultima cena de Marruecos y nos divertimos mucho. La mañana siguiente, subimos por la ciudad para verla de un punto más alto. Era tan bonita, me encantaba ver todos los edificios pequeños entre los montañas grandes.
¡Marruecos era una de las vacaciones mejores que he pasado en mi vida! Voy a dejar de hablar de ella ahora, porque ya hay dos paganas y si todavía estás leyendo, estoy asombrado y shukran! (gracias en árabe).
Friday, October 3, 2008
¡Ya ha pasado un mes! (Parte I)
¡No puedo creer que ya esté octubre! Ha pasado un mes desde llegue a España, y aúnque siento como solamente ha sido unos días, a la vez he hecho tantas cosas y viajado a tantos lugares. Hace dos fines de semana, por el domingo, unas amigas y yo fuimos a Madrid por solo un día. ¡Que locura! Salimos a las doce y media por la mañana y dormimos en el autobús hasta las cinco y media por la mañana cuando llegamos. Caminábamos por Madrid, y vimos la Puerta del Sol, donde hay kilómetro cero, de lo que todos las calles principales de Españas son medidas. Además, caminamos por la Puerta de Alcalá, la entrada famosa de la ciudad. Había muchos jardines y parques, y nos desayunamos en uno de esos. Fuimos al Prado, que solamente vale tres euros para estudiantes, y vimos muchas obras de arte grandes y famosas. El 3 de mayo, por Goya está allá, junto con Las Meninas por Velásquez, y había muchas por El Greco también. Después de ir al Prado, fuimos a la Plaza de Toros, donde el Copo Davis entre España y los Estados Unidos estaba pasando. El partido de ese día era entre Rafael Nadal y Andy Roddick—los dos mejores de sus equipos. Además, era el partido para decidir el ganador del Copo. Compremos nuestros billetes y entramos en el estadio, pero no había mucha gente porque estaba lloviendo. Por casi una hora, tememos que no viera el partido por la lluvia, pero cuando estabamos por salir y perder las esperanzas de verlo, el cielo empezó a despejar y los trabajadores entraron en la pista para quitar el agua. En el mismo momento, muchos aficionados regresaron a sus asientos y de repente el estadio estaba lleno con gritos y banderas de amarillo y rojo. Los dos jugaban muy bien, pero, aunque apoyaba a Roddick y los EE.UU., Nadal era lo mejor. Él es muy fuerte y rápido, y el resultado lo demostró claramente. Además, cuando ganó Nadal, todo el estadio estaba muy emocionada porque casi todos eran de España, y por eso era muy emocionante a ver todos gritando y celebrando. Después del partido, fuimos a la Plaza Nueva y el Palacio Real, y nos fuimos de Madrid a las siete y media por la noche. Llegamos en Granada a las doce y media, exactamente veinticuatro horas después de salir. Era un día muy lleno, pero todos de nosotras nos divertíamos muchísimo.
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