Sunday, November 23, 2008
Viajando por todas partes
No he escrito por mucho tiempo porque he estado viajando por los últimos tres fines de semana. Es una locura, pero me encanta viajar y he estado en unos lugares muy chulos. Hace tres semanas, fui a Madrid para quedar con mis padres quien todavía estaban en España. Fue un finde muy relajante porque ellos ya habían visto muchas de las cosas turísticas de Madrid en una visita, y yo también había visto mucho de la ciudad. Por eso, no teníamos un horario muy especifico ni lleno, y podíamos disfrutarnos como queríamos. Fuimos a unos museos, incluso la Reina Sofía para ver Guernica, el cuadro muy famoso por Picasso que demuestra el horror de la guerra civil de España, y paseábamos por la ciudad un poco. Comimos cenas muy ricas y lujosas, lo que no suelo hacer en Granada porque siempre salemos para tapear. Era bueno a ver mis padres afuera de Granada también, porque no sentía tanto como una guía, y podía relajarme más sin preocuparme de lo que no habíamos hecho y lo que ellos tenían que ver.
Aquella semana fue las elecciones presiéntales de los EE.UU. Había una fiesta grande en nuestro centro por todo la noche porque los resultados no fueron anunciados hasta las cinco por la mañana aquí. Mucha gente estaba haciendo tarea, charlando, y mirando las noticias como llegaban. Casi todos los estudiantes y profesores (como todo de España) eran por Obama, y entonces cuando él ganó había una celebración enorme. El resto de la semana, tenía que hacer muchos deberes y otras cosas, porque aquel fin de semana, fui con mi programa a Cádiz, una ciudad pequeño por la costa Atlántida de España. Antes de llegar allí, paramos en Jerez para dos cosas muy interesantes. Primero, asistíamos a un espectáculo de caballos andaluces. Se dice que son algunos de los caballos más puros y especiales del mundo. Como yo no sé mucho de los caballos, eran bonitos pero no podía ver una diferencia entre ellos y cualquier otro caballo que he visto. A pesar de eso, el espectáculo fue muy divertido, con muchos caballos diferentes que hacían movimientos complejos y algunos que casi estaban bailando con la música. Estaba alegre verlo una vez, pero no es algo que solería asistir. Después, fuimos a una bodega donde se produce Jerez, lo que conocemos como “Sherry.” Vimos todas los barriles donde el vino fermenta, y los guías nos dijeron como se lo hace. Es un proceso muy complejo para hacer que el vino siempre sabe lo mismo. Además, había un pequeño tren que nos llevó por la bodega, con que nos divertíamos mucho. Al fin, podíamos probar dos tipos del Jerez. Uno era muy seco y más o menos me lo gustaba, pero no tenía sabor tan rico como me habían dicho. El otro era todavía peor, ¡estaba casi insoportable! Era muy dulce y grueso, casi como sirope, pero ¡nadie querría meterlo en los tortitas (pancakes)! Después, salimos de Jerez para Cádiz. Nos quedábamos en un hotel muy lujoso, como siempre hacemos con nuestro programa—me encanta los viajes para los hoteles casi tanto como para los lugares (pues, no tanto, pero ¡es un buen aventaje!) Por todo la noche tuvimos tiempo libre para comer, pasear, y hacer cualquier cosa en la ciudad. Comimos unos mariscos fritos, que es una comida muy tradicional de Cádiz porque está en la costa, y después pedimos helados y caminábamos por todas partes. Intentamos ir a la playa, pero no lo pudimos encontrar, y cuando le preguntamos a nuestro director, él nos avisó irnos la próxima mañana. Entonces, volvimos a nuestra habitación, y unas amigas y yo pasábamos un rato en el hotel charlando y mirando algunas películas. Aquella mañana, nos levantamos más o menos temprano y comimos un desayuno muy rico. Después, caminábamos por la playa, y era muy bonita y tranquila. Hacía tiempo perfecto para caminar y aprovechar el día. Después, fuimos a una parque nacional con muchos rocas grandes que podíamos subir y escalar. Fue muy divertido, y un poco difícil, porque algunas de las rocas eran muy altas y cubiertas con plantas espinosas.
El próximo miércoles, abordé el bus para Madrid, de donde salí para Estocolmo, Suecia. Allí, quedé con mi amigo Zachary, quien asiste Hope pero está estudiando este semestre en Suiza. Al ver a él y pasar un rato con él fue muy divertido porque le eché de menos mucho y era bueno ver otro amigo afuera de mi programa y a quien conozco de mi hogar. No sabíamos nada de Suecia ni de que había allí para hacer, y entonces no teníamos horario. Al ver el IKEA más grande del mundo, que está cerca de Estocolmo, era la única cosa que a nosotros dos nos importaba verdaderamente. Lo hicimos y aunque no era muy diferente que cada otra IKEA, nos alegra estar allí. Fuimos a unos museos interesante, incluso un acuario, un mueso de cuentas de niños, el Vasamuseet (donde hay un barco que fue restaurado después de estar abajo del mar por 300 años), el museo moderno de Estocolmo, el museo Nobel, y los museos royales (donde hay los joyas y corones muy valuables de los reinos). Además, al palacio, vimos el cambio de la guardia que es una ceremonia muy grande e importante. Por todo el finde, comimos muy bien—comí unas de las cenas mejores que he comido desde estar en Europa. Pasábamos bastante tiempo jugando cartas y charlando de todo, y estos tiempos cuando no hacíamos eran tan divertido como ellos cuando estábamos visitando muchos lugares.
Desde aquel fin de semana, he estado haciendo deberes y escribiendo ensayos para mis clases, porque acabo de darme cuenta de que estamos acercando el fin del semestre y tengo mucho que hacer e entregar. ¡Ay! Voy a hacer algunas de esas cosas ahora. ¡Hasta luego!
Aquella semana fue las elecciones presiéntales de los EE.UU. Había una fiesta grande en nuestro centro por todo la noche porque los resultados no fueron anunciados hasta las cinco por la mañana aquí. Mucha gente estaba haciendo tarea, charlando, y mirando las noticias como llegaban. Casi todos los estudiantes y profesores (como todo de España) eran por Obama, y entonces cuando él ganó había una celebración enorme. El resto de la semana, tenía que hacer muchos deberes y otras cosas, porque aquel fin de semana, fui con mi programa a Cádiz, una ciudad pequeño por la costa Atlántida de España. Antes de llegar allí, paramos en Jerez para dos cosas muy interesantes. Primero, asistíamos a un espectáculo de caballos andaluces. Se dice que son algunos de los caballos más puros y especiales del mundo. Como yo no sé mucho de los caballos, eran bonitos pero no podía ver una diferencia entre ellos y cualquier otro caballo que he visto. A pesar de eso, el espectáculo fue muy divertido, con muchos caballos diferentes que hacían movimientos complejos y algunos que casi estaban bailando con la música. Estaba alegre verlo una vez, pero no es algo que solería asistir. Después, fuimos a una bodega donde se produce Jerez, lo que conocemos como “Sherry.” Vimos todas los barriles donde el vino fermenta, y los guías nos dijeron como se lo hace. Es un proceso muy complejo para hacer que el vino siempre sabe lo mismo. Además, había un pequeño tren que nos llevó por la bodega, con que nos divertíamos mucho. Al fin, podíamos probar dos tipos del Jerez. Uno era muy seco y más o menos me lo gustaba, pero no tenía sabor tan rico como me habían dicho. El otro era todavía peor, ¡estaba casi insoportable! Era muy dulce y grueso, casi como sirope, pero ¡nadie querría meterlo en los tortitas (pancakes)! Después, salimos de Jerez para Cádiz. Nos quedábamos en un hotel muy lujoso, como siempre hacemos con nuestro programa—me encanta los viajes para los hoteles casi tanto como para los lugares (pues, no tanto, pero ¡es un buen aventaje!) Por todo la noche tuvimos tiempo libre para comer, pasear, y hacer cualquier cosa en la ciudad. Comimos unos mariscos fritos, que es una comida muy tradicional de Cádiz porque está en la costa, y después pedimos helados y caminábamos por todas partes. Intentamos ir a la playa, pero no lo pudimos encontrar, y cuando le preguntamos a nuestro director, él nos avisó irnos la próxima mañana. Entonces, volvimos a nuestra habitación, y unas amigas y yo pasábamos un rato en el hotel charlando y mirando algunas películas. Aquella mañana, nos levantamos más o menos temprano y comimos un desayuno muy rico. Después, caminábamos por la playa, y era muy bonita y tranquila. Hacía tiempo perfecto para caminar y aprovechar el día. Después, fuimos a una parque nacional con muchos rocas grandes que podíamos subir y escalar. Fue muy divertido, y un poco difícil, porque algunas de las rocas eran muy altas y cubiertas con plantas espinosas.
El próximo miércoles, abordé el bus para Madrid, de donde salí para Estocolmo, Suecia. Allí, quedé con mi amigo Zachary, quien asiste Hope pero está estudiando este semestre en Suiza. Al ver a él y pasar un rato con él fue muy divertido porque le eché de menos mucho y era bueno ver otro amigo afuera de mi programa y a quien conozco de mi hogar. No sabíamos nada de Suecia ni de que había allí para hacer, y entonces no teníamos horario. Al ver el IKEA más grande del mundo, que está cerca de Estocolmo, era la única cosa que a nosotros dos nos importaba verdaderamente. Lo hicimos y aunque no era muy diferente que cada otra IKEA, nos alegra estar allí. Fuimos a unos museos interesante, incluso un acuario, un mueso de cuentas de niños, el Vasamuseet (donde hay un barco que fue restaurado después de estar abajo del mar por 300 años), el museo moderno de Estocolmo, el museo Nobel, y los museos royales (donde hay los joyas y corones muy valuables de los reinos). Además, al palacio, vimos el cambio de la guardia que es una ceremonia muy grande e importante. Por todo el finde, comimos muy bien—comí unas de las cenas mejores que he comido desde estar en Europa. Pasábamos bastante tiempo jugando cartas y charlando de todo, y estos tiempos cuando no hacíamos eran tan divertido como ellos cuando estábamos visitando muchos lugares.
Desde aquel fin de semana, he estado haciendo deberes y escribiendo ensayos para mis clases, porque acabo de darme cuenta de que estamos acercando el fin del semestre y tengo mucho que hacer e entregar. ¡Ay! Voy a hacer algunas de esas cosas ahora. ¡Hasta luego!
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